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Cansancio

2 de octubre de 2009

Los días se suceden a un ritmo frenético. Todo es un ir y venir de intensos momentos en novedosos lugares. Un movimiento, un giro de cabeza o rodilla se presentan como una inquina que se tendrá que superar para poder avanzar. A cada paso logrado, se cruzan ante ti seres animados en cuyos rostros eres capaz de distinguir algo común en todo ellos: el frenesí de la rutina.

La rutina es la fuerza que nos mantiene inertes al sufrimiento de la conciencia. Le cedemos el poder de nuestra propia individualidad para poder concentrarnos en una vida colectiva que carece irónicamente de tal carácter. Aun así, creemos concienzudamente en nuestro entorno y todo lo que éste puede generar para nuestro propio desarrollo.

En nuestro camino surgen escollos que erosionan nuestra confianza y deseos de permanecer inalterados en el continuo paso del tiempo. Dependiendo de la propia persona, esta erosión alcanzará alguna cota o, por el contrario, solo se transmutará en una simple anécdota.

Uno se ha de preguntar hasta qué punto es adecuada la rutina, cuándo hay que decir basta y romper con las riendas que sujetan tu vida. En la rotura, se produce una gran eclosión de energía retenida que rara vez se sabe canalizar. Este fulgor termina con un agotamiento mental y físico que uno siente como provechoso y realizador.

Este bienestar interior, el haber visto que te puedes liberar de tu particular yugo, hace que estés predispuesto a retomar tu rutina sin mayor tristeza. Finalmente, esto se traduce en diversos ciclos continuos en el tiempo, su duración depende de la persona y su madurez tanto física como mental. ¿Cuál es el tuyo?

Verano

3 de julio de 2009

Ha llegado el verano. Los últimos días de junio se van disipando poco a poco. El calor y el tedio no perdonan. Los días pasan al igual que las noches. La calle viste solitaria, traje que contemplo desde mi ventana.

Suave fluir de colores y sensaciones agolpan mis pensamientos al término de otra temporada. Momento de hacer balance sobre las acciones llevadas a cabo y las que en el camino se perdieron. La pregunta siempre gira en torno a si las primeras rentabilizan la pérdida de las otras. Es obvio que no, nada compensa lo no hecho por más que te intentes autoconvencer.

¿Hasta qué punto actuamos desde el propio autoconvencimiento? ¿Realmente nuestras elecciones son libres? ¿No parte todo de unas premisas sociales que inconscientemente adoptamos? ¿A la vez que transformamos para dar coherencia a nuestros actos desde el principio de la autonomía personal e individual? Preguntas que se repiten una y otra vez en mi cabeza.

En cambio, hay otros comportamientos que nacen inconscientes fruto de la pasión, agonía o cualquier estado emocional límite. ¿No es esto el completo desarrollo de acciones libres? ¿Es lo irracional libre? Mientras tanto, seguiré en mi búsqueda de racionalizarlo todo.

¿Quiero ser libre o dueño de mí mismo? El control sobre mí mismo desencadena en un intento por gobernar toda mi periferia, mi campo de actuación. Concebir el conocimiento como paso previo a la dominación. Cordura o locura. Enfermizo.

¿Hasta dónde alcanzan nuestras acciones? La percepción de los demás sobre la realidad escapa a mi conciencia. ¿Cómo posicionarme en la cabeza del otro? Sin empatía no hay comprensión, ¿pero hasta qué punto se puede aprehender la empatía?

Cabrón!

29 de junio de 2009

Son las cuatro, estoy delante del ordenador. Como patatas fritas, intento borrar lo ocurrido: mi miembro lo necesita.

Todo comenzó a las 22:00. Lo típico: "vente a tomar unas cervezas y lo que surja". Allí estuve, y aquí ando. Borracho me puse, borracho permanezco. Todo iba sobre ruedas, pues las articulaciones no podía mover.

Quedada típica, "Buitre no Come Alpiste" de banda sonora, ¿una premonición o la realidad? La realidad avanza, la cerveza baja. Estamos los que estamos, cuatro rabos y una concavidad, diosa esta.

Ya nos hemos presentado, nada puede fallar. Cerveza tras cerveza viene, a la vez que se va. Llegamos al lugar de cortejo, otras veces conocido como discoteca.

Muchas hembras, pero ninguna como ella, nuestro pene lo indica. Cual brújula marca el horizonte, cual lengua señala el destino. El destino se halla, a la vez que se roba.

Tras izar la bandera poco queda, solo intentar culminarla, proclamarla. Eso no ocurre, un traidor de la patria la roba, y se fuga con ella. ¡Muerte al hereje!

Poco queda después de ello, la miseria y el odio van creciendo en forma de envidia. Tu yo interior se ríe, no lo puedes negar, es gracioso. ¡Me cago en Dios! -exclamas, pero solo es una defensa-.

¿Por qué a mí? !Era feliz¡ No puedes verlo MCN, te ha tocado. ¡Pero yo quiero luchar! Lucha cuanto puedas, pero tu sino es éste masturbación compulsiva hasta que el roce te deje inconsciente. No, me niego; huiré de ello hasta que la desesperación moral y ética me permita. ¿Qué dices marica? Sabes que no puedes ir más lejos, tu ritmo no llega a más, tu barba es triste y tu pene flácido. Eso no es cierto, yo puedo, sé que puedo; lucharé, lo conseguiré. No me provoques risa, tu intento de comida alrededor de su cuello ha sido suficientemente triste. Cabrón, he dado lo máximo, ¡no me tortures! Te torturo, es lo que te mereces; vete a la cama, es tu sitio, el lugar que te pertenece. ¡Me merezco el cielo! ¡Y tú a mis rodillas! ¡JA! No eres Céline, ni Ferdinand Bardamu; solo un triste pringado que no sabe como eyacular. Ahí has dado, no puedo contradecir la certeza que ante mis ojos has descubierto; abandono, la cama me aguarda, como siempre.

En una noche, solo hay varias cosas que hacer, para un hombre solo una. Tú y yo sabemos cuáles son, vislumbra y acertarás, con mi pene te compadecerás. En la oscuridad nos encontraremos, tras una lágrima y un cabrón se encuentra nuestra vereda. Al final nos encontraremos, pero la putada será que no nos daremos cuenta. Vagar es nuestro sino, encontrarnos nuestra perdición.

Noche silenciosa

1 de marzo de 2009

El cansancio agota mis capacidades mentales, las físicas no se tienen en cuenta. Una noche sin plan y sin mucho que hacer: leer revistas, libros, foros, masturbarse... lo típico. De todas maneras, algo positivo saco de esta noche: me terminé Rayuela. El libro me ha encantado y su protagonista más aún.

Horacio es un héroe ahogado. Se siente un ser superior, grandilocuente, mas a la vez sabe que hay muchas cosas que no puede aprehender. Se escuda en que le son indiferentes, pero le erosionan poco a poco y lo hunden. Niega importancia a la vida, sin embargo está preso de ella. El amor corre por su interior, a la vez que intenta desprenderse de él como si de un esputo se tratara. Quién no ha sido un Horacio alguna vez.

Mientras tanto, yo imagino ser mi propio héroe, buscar mi propio camino a espaldas de la opinión de mucha gente de la que aparento no sentir ni la más mínima condescendencia. Por supuesto, todo eso es irreal, solo hace falta mirar a mi alrededor para comprenderlo: papel higiénico manchado, un reloj que agota las horas, revistas que nunca termino de leer, apuntes desperdigados al azar, libros de la biblioteca...

Al otro lado está la calle recorrida por voces alegres cargadas de vitalidad. Aunque parezca mentira, no hay mucha distancia, ni anímica ni física, entre los dos. Yo también soy capaz de entregarme a las diversiones más banales de la mano de un cubata. Y no, no está nada mal. El problema viene al día siguiente y la correspondiente balanza de pérdidas y ganancias, el juicio de lo inmoral.

¿Adónde nos lleva lo correcto sino a un lugar que no sabremos disfrutar? ¿Dónde están unos ojos enfrentados, que diciéndoselo todo, despiertan sonrisas mutuas de complicidad? Tal vez por buscar el edén allá donde no podemos llegar, no conseguimos disfrutar del territorio que pisamos. Porque, recordad, pertenecemos a la tierra y a ésta obedecemos. No cabe más destino que el que este lugar con todas sus restricciones nos depara. No hay cielo ni infierno, tan solo unas grandes urbes que nos consumen o elevan día a día. Dejémonos flotar.

Día

20 de noviembre de 2008

He dormido poco y mal. Me he encontrado 30€. He bebido cerveza. Tengo sueño. ¿Dónde están tus bragas?

La Vida (II)

18 de octubre de 2008

En la primera parte hablé sobre el aborto. En esta segunda parte, intentaré escribir sobre el propio transcurso de ella, lo que queda entre nacer y morir, por si no me entienden.

Existir/vivir, ésta es para mí la primera distinción que quería hacer. Una piedra existe, no vive, por lo tanto vivir es un concepto que alcanza algo más que estar sentado mirándole el culo a cualquier actriz de la tele (en la Paramount Comedy están echando "La Familia Mata", la serie no me gusta, pero Elena Ballesteros me encanta).

La vida está marcada por la conducta irracional, lo incontrolable; pese a ello el ser humano, en su desarrollo, intenta acotar estos aspectos hasta la nimiedad. Alejándonos de estos podremos dominar nuestra naturaleza con el poder de la razón. Esto se debe al temor irracional que se siente al ver como las cosas se escapan a su entendimiento, tememos lo que no entendemos. Lo curioso es que solo en el caso de superar dicho temor, podemos llegar a aprehenderlo -partiendo de que nuestro intelecto sea capaz-, adquirir conciencia de nuestra potencia.

Crecemos, desde niños, derribando mitos y supersticiones -dependientes de nuestra educación- en nuestro proceso de madurez , nuestro enriquecimiento cultural. A causa de esto, en las sociedades actuales la necesidad de Dios cada vez es menor, lo que Dios aportaba en un pasado se ha superado. No vemos necesario la aparición de un toque divino en nuestra aparición sobre el planeta, de una deidad que marque todas nuestras acciones basadas en el bien/mal, ying/yang... la razón humana ha conseguido superar estos mitos y avanza incansable para descubrir lo desconocido o lo presupuesto (como el LHC).

Todos estos conceptos a la larga se van impregnando en las sociedades venideras, necesita un tiempo de asimilación. Es muy difícil de erradicar un concepto falso ampliamente difundido, por muy estúpido que sea, a corto plazo -las funestas consecuencias de la masturbación podría ser un ejemplo-. Con ello se conforma la cultura de la sociedad que a cada uno le toca vivir que, junto a las condiciones geopolíticas del momento, marcarán definitivamente la vida al individuo externamente.

Al adquirir conciencia de sí mismo, las frustraciones, anhelos y, en general, todo lo inalcanzable marcarán el carácter del individuo durante la adolescencia. Nuestro entorno irá encaminado a suplir lo que no somos capaces de obtener por nosotros mismos: popularidad, reconocimiento, sexo... amor propio... Cada uno sabe sus carencias, aunque casi nadie las reconozca.

PD: La idea era escribir un poco más, pero estoy cansado y tengo poco tiempo libre. Tal vez siga algún día con mis reflexiones sobre lo que nos rodea.

La Vida (I)

12 de septiembre de 2008

Últimamente se habla de la vida, el derecho a la vida, el poder decidir sobre ella... Todo el mundo habla, feministas quemando crucifijos, católicas con braguitas estampadas con la cara de Benedicto, progres con sonrisa ZP y demás gente de bien. Y claro, todos somos seres vivos, con ello se colige: nacemos, nos nutrimos, procreamos y morimos.

Lo primero que me planteo es el aborto, según los católicos el bicho (para los puristas zigoto) ya es un ser humano (con su alma) cuando el espermatozoide hace diana, por lo tanto el aborto, píldoras y demás es un atentado a la vida. Mucha peña, desde Aristóteles hasta el mismo ministro de sanidad actual, se ha planteado cuándo nace el alma, cuándo surge; a mí me parece bastante cómico, para mí se plantean: cuándo nace algo que todavía no se conoce su naturaleza, incluso si existe. Lo más cercano al alma que puede existir es la conciencia y el conjunto de conocimientos adquiridos a lo largo de la vida, por lo menos es lo único verificable.

Admitiendo el término de conciencia, yo creo que uno no tiene conciencia propia para con la vida hasta ya pasados un cierto tiempo después de nacer, ya que en la época de bebé uno se rige por sus propios instintos: hambre, lloro; caca, lloro... Cuando uno crece cambia: ganas de sexo, paja o clasificados del periódico local; penas, alcohol... es decir, se van abandonando los instintos o comportamientos irracionales y se van adoptando conductas racionales para afrontar los problemas, aunque no siempre claro está.

Entonces el denominado bicho no tiene conciencia de su propia existencia, de hecho no deja de ser un bicho que se alimenta de un cuerpo exterior, por lo tanto podríamos decir que si alguien ha de decidir sobre la existencia de ese ser es su portador, ya que a él le debe su única facultad, existir. Aunque seguramente un cura me diría que solo Dios tiene ese derecho; éste es el problema que me plantearé a continuación.

"La conciencia es el reflejo de Dios en el hombre", "¿qué hubiera pasado si hubieran abortado a Jesús?"... Muchas frases cristianas nos persiguen día tras día, nos atormentan. En este punto aceptamos que Dios es el dueño de nuestra alma, existencia... es decir, somos marionetas manejadas por hilos. Dios querrá que completemos nuestro ciclo de la vida, pero ahí surge el problema: ¿qué es la vida? En este punto los abortistas ganan terreno por simple lógica, si el ciclo de la vida es el anteriormente dictado, abortar es solo quitarse un quiste con unas no muy desarrolladas funciones biológicas, ya que no tiene vida por no haber nacido aún pese a tener potencia de vida.

Ahora planteo un problema de tono aristotélico: acto/potencia. Nosotros somos seres vivos en acto, mientras el bicho es ser vivo en potencia. A qué quiero llegar con esto, pues que creo que si han de fijar una edad de gestación límite para abortar que sea ético como se suele decir, se ha de fijar según el tiempo de gestación por el cual el bicho podría sobrevivir fuera del útero materno. Yo creo que éste debería ser el punto donde todos se deberían de darse por satisfechos.

Si el estado permite los abortos, estaría legitimando la muerte de un futuro miembro de su sociedad, cuando éste ha de preservar la vida y los intereses de todos sus ciudadanos, en teoría ¿no?. Al aceptar el aborto se pone de lado del portador (también denomiado madre), ¿pero no se vulneran los del futuro ser? La respuesta fácil sería: "como no tiene conciencia alguna, pues que le den".

Supongo que la mayoría de casos donde se da el aborto artificial se produce en embarazos no deseados, en accidentes, y el aborto es la última esperanza para la propia madre de enmendar su error. Otros pensarán que debería apechugar con el error y seguir adelante, el problema es que posiblemente este error se reproduzca en otros tras el parto, y tengan que pagar otros, no solo ella. Otra opción sería dar a la criatura en adopción, pero pese a ser un accidente hay unos vínculos emocionales que no se pueden obviar y marcarán la vida tanto de la madre como, tal vez, del niño en su madurez.

Tal vez sea el aborto la solución menos problemática a una serie de errores cometidos con anterioridad. Creo que la mejor forma de combatirlo es dejarse el rollo del sexo vaginal, ése es el gran problema. Ya en serio, puesto que han creado la famosa EpC podrían usarla para prevenir este tipo de casos, dando un poco de educación sexual; aunque, claro está, para que eso ocurra en este país algo gordo ha debido de pasar antes ¿Ustedes qué opinan?

Viejo y cachondo

13 de agosto de 2008

Tengo 20 años ¡casi 21! Pero, ¿quién no se ha imaginado con más de 40? Sí, sí, ¡de viejo! Divagaciones estúpidas, elucubraciones embriagadoras de éxitos que no llegarán, ¡o sí! Realmente lo dudo, pero para decir gilipolleces existen los blogs, si no… ¡¿para qué?!

Pues como soy la hostia de humilde, voy a retratar mis fantasías para dentro de 20 años. Como buen hombre que soy, ¡los éxitos me rodearán! ¡Acosarán! El dinero llegará, ¡se invertirá! Abandonaré mi perfecta forma ¡mis 65 Kg! Engordaré, a base de gula, y ágapes, un no parar de ingerir solomillos y comidas de gente de éxito.

Al alcanzar esta posición, no me conformaré con esto, no señor. Me iré a Indonesia, la India, Tailandia; me compraré a precio de salgo alguna modosita asiática, irse de putas es cansino si te puedes fabricar tu propio harén. Exacto, ya lo veo claro, crearé un ramal en mi mansión para ellas, vivirán a gusto, todo lo que han soñado, dinero para comprarse mierda inútil, ¿acaso es mentira?

Por supuesto, soy un hombre delicado, calculador, ¡lo tengo todo en cuenta! Les compraré una jodida pantalla gigante, para que vean sus programas de la tele preferidos, con la mejor calidad posible, y así poder saciar sus inquietudes intelectuales, ¡no tendrán queja alguna!

Pero claro, no todo en el monte es orégano, ¿no? Tendrán que mamar, ¡huy, sí! Sin dejarse nada, ni los restos, ¡nanay! Bien sé yo que les gustará; aunque las piarán, como siempre, es su sino en la vida, la queja aunque todo vaya bien, va en su programación genérica.

Por supuesto, llevaré a cabo mi fantasía favorita; someter a una, agarrarla del pelo, sentirla mía, obligarla a que mame (aunque bien sepa que lo hace por placer, me engañaré a mí mismo) mientras el resto de mis concubinas recitan a coro, todas desnudas, mi cuenta corriente… ¡nuestra cuenta corriente! Así verán cómo las tengo en cuenta, incluso alguna vez me rebajaré a platicar con ellas, pero sin pasarse que uno es bueno pero de misericordia no se vive.

Bueno, me piro a meneármela, ¡ale! ¡Qué os aproveche! Y ya sabéis, si es blanco es bueno.

Alegría, fluido de baja densidad

16 de junio de 2008

La alegría fluye a través de nosotros, gira a nuestro alrededor. Su movimiento es errático, caótico por momentos, difícil de aprehender pero ilusionante como idea. La inhalas y un remanso de paz se instala en tu yo, un perímetro de bondad te rodea y en tu rostro permanece una sonrisa indeleble.

La alegría, como todo estado emocional, es algo momentáneo, no perdurable por mucho tiempo. No obstante, se dan situaciones puntuales en donde te golpea tan fuerte, que te imbuyes en una locura pasajera, un estado de felicidad irracional donde ninguna palabra alcanza lo que tus poros exhalan.

No sería capaz de afirmar, ni negar, el haberme sumido en tal trance. Sin embargo, sería ruin no admitir el deseo de volver a sentir una brisa fresca golpeando mi tez desnuda al amparo de tus besos. Tan solo la idea, me hace abandonar el lugar físico en el que me hallo, una esfera aislada del mundo me contiene, soy imperecedero.

Al final, todo se acaba, tu esfera no era más que un débil corpúsculo formado por unas vanas ilusiones. Vuelves a tu mierda, pero qué bien sabe a veces.

Yo, superventas

12 de junio de 2008

Fui violada por mi padre a los ocho añitos mientras mi madre fotografiaba la escena y se masturbaba con ayuda de un vibrador. Azuzados por los hurras de mis progenitores, mis tres tíos me sodomizaron por turno al tiempo que mi propio hermano se orinaba en mi cuerpecillo maltrecho. Después de soportar un sinfín de vejámenes, logré huir a un centro de acogida de niños maltratados con la ilusión de empezar una nueva vida. Pero mi supuesto tutor resultó ser un pedófilo consumado y me sometía a diario a crueles suplicios: me amarraba a un potro de gimnasia y acallaba mis gritos con una mordaza de cuero. Acabé por escapar de sus garras y me refugié en un monasterio en la creencia pueril de arribar a buen puerto. ¡Pobrecilla de mí! El prior me arrastró a una cripta gótica y, en presencia de los demás monjes, no sé si cátaros, priscilianistas o alumbrados, se ensañó conmigo con mayor ferocidad que sus antecesores. Luego, él y los exorcistas que pretendían arrancarme el diablo del cuerpo filmaron la ceremonia para enviarla, según me dijeron, a un cardenal de la curia romana aficionado a hechicerías y ritos milenaristas. Un día conseguí burlar la vigilancia de mis custodios, resuelta a vivir al fin y a actuar por mi cuenta. Me prostituía en un bosque frecuentado por catadores de carne fresca hasta que un chulo me forzó a currar para él. Abusaba de mí y se apropiaba de mi dinero. Con la flaqueza propia de mi sexo, me enamoré de su sonrisa: soñaba que un día se retiraría del oficio y se casaría conmigo. Creía la dicha al alcance de la mano, pero la mafia me secuestró en el pinar de mis trabajos y penas. Eran cuatro, cuatro afganos barbudos que, para esclavizarme, me violaron y sujetaron a la barbarie de sus creencias. Trabajé en adelante en un club de alterne y, cuando me resignaba ya a su explotación y maltrato, una banda islamista rival, especializada en el tráfico de drogas y trata de blancas a fin de reunir fondos y comprar armas para sus atentados suicidas, irrumpió en el local a tiro limpio y lo cubrió de regueros de sangre y casquillos de bala. ¡Para qué seguir si esto es sólo el comienzo! Ahora, mi agente está negociando la venta de mi historia con los medios de comunicación y hay una verdadera arrebatiña para su adaptación cinematográfica y televisiva. Y no digo más hasta que inicie la campaña de promoción. Mi producto, dicen, está destinado a arrasar y situarse a la cabeza de los más vendidos del año. Me piden ya una segunda y tercera parte, y no lo duden: ¡la tendrán!

El típico día en que nada tiene sentido

2 de junio de 2008

No puedo ni dormir.

No para de rondarme por la cabeza la idea de que cualquier cosa que hacemos hoy en día no sirve para nada. Solo hay sufrimiento aliñado con pequeños placeres, pero siempre dentro del sufrimiento. A veces pienso que si todo el mundo fuera menos egoista todas las cosas funcionarian mejor, pero eso nunca va a ocurrir. El día en que ese egoismo invada mi forma de ser, simplemente desapareceré. Me iré y me buscaré una vida inversa a la que tengo ahora con tal de no recordar la mierda de la que estamos hechos.

Dos cervezas y mis huevos llenos

24 de mayo de 2008

La época estudiantil llega a su culmen, ¡al éxtasis! Yo divago, estudiar puede esperar, eso me digo. Hago deporte, bebo cerveza, mi vida se columpia entre la abnegación y el entusiasmo. Me miro la polla, ella me mira, se establece un diálogo no explícito entre ambos.

Van pasando los minutos, el sonido del messenger acribilla mi cabeza, ¿o eso lo hace la cerveza? Los mosquitos entran en la habitación, el buen tiempo ha llegado, ya podré desarrollar mi hobby preferido, complementar el gotelé de la pared con las vísceras de mis amigos los mosquitos.

Acabo de mandarle un correo a una amiga, siempre le doy la barrila con mis tribulaciones, ¡bendita ella que me soporta! Es buena chica; te sonríe, te mira con cara dulce mientras te habla, te murmura, te hace sentir parte ella.

Pocas amigas me quedan, pocas soportan mi escondida misoginia y ferviente radicalidad ¡o no las aguanto yo! Supongo que será lo primero, yo en cambio... ¡soy tan paciente! ¡lo aguanto todo! Cada vez hay menos donde rascar, la uña no raya al acero ¡ni a la madera! De eso ya me di cuenta hace tiempo, cada uno tiene su lugar y su momento... ¿dónde estará el nuestro?

Mi pene es arte

5 de noviembre de 2007

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Dirtymente ha fallecido

27 de octubre de 2007

Pues si queridos amigos, el tan querido por algunas y tan odiado por otros, ya ha acabado una de las más importantes fases de su existencia: Su vida.

Aún no se sabe si ha sido un accidente o un suicidio. No se tiene toda la seguridad debido principalmente a que se grabó en vídeo en el momento de su muerte. El vídeo no lo voy a colgar, por mantener siempre una buena memoria de este personaje, pero os lo resumo en que el aparece masturbándose encima del water hasta el final feliz, muy intenso por cierto; cuando va a ducharse, mientras cogía el albornoz, pisó uno de sus grumitos sin colacao, resbaló, y se partió la sien con el bidé.

Es un trágico fin, pues el siempre quiso morir con una aguja pinchada en su vena, pero no pudo ser, otra vez será... o no.

Frustrado Informático

23 de octubre de 2007



¿Quién no ha oído a hablar de este gremio? ¿Quién no se ha imaginado al típico varón entre 25-35 años que ejerce dicha profesión? Y si lo han hecho, ¿a qué le entraba una profunda sensación de aversión? Pero lo peor de todo, no es lo que tú percibes, sino sus propios sentimientos y vidas. Un ejemplo público de ello es Michel Houellebecq que sin ser informático, trabajó como tal (cualquiera con buena formación científica puede ejercer, eso lo hace aun más frustrante).

Aunque parezca que esta entrada vaya encaminada a denigrar a dichos profesionales, no es cierto, no creo que os descubra nada que ya sepáis. Más bien sobre una experiencia que tuve hace unos días, me acerqué a lo que pueden sentir estos personajillos.

Fui a casa de unas amigas, una chica me había pedido que le pusiera unas cosillas en el ordenador. Ella estaban allí, y yo con el ordenador. Ellas reían, y yo con el ordenador. Se divertían, y yo con el ordenador. Iban de aquí para allá, y yo con el ordenador sin entenderme del todo. Además, eran guapas, mi pene estaba erecto. Qué duro era sentirse ignorado por ellas, mi polla estaba tiesa.

Entonces empecé a comprender la frustración, te dedicas a hacer una cosa que nadie valora ni interesa. Aunque te lo agradezcan superficialmente no compensa, eres lo suficientemente consciente como para saber que no se acordarán de ti. El vacío te invade, solo lo llenas con la paja que te haces antes de acostarte, la de después de levantarte, comer… De todas formas no está tan mal, con tanta paja de viejo no sufrirás de la próstata.

Palabras de amor y droga

20 de octubre de 2007

Lo cierto es que las drogas han sido desde siempre un tema difícil. Los victorianos lo consideraban” tabú", los liberales y estudiantes una forma de evasión comparable a un libro o una película, y la mayoría de la sociedad, algo de lo que hablar sin la experiencia de haberlo vivido.

En general se considera droga, a toda aquella sustancia que se entiende manifiestamente en contra de la moralidad socialmente establecida. Encontramos que el tabaco no es una droga, o al menos no sufre las restricciones de sus supuestas homologas. Al igual que el alcohol. Es difícil, en general, observar diferencias cuantificables, verificables, sobre que es y que no es una droga. Y la verdad es que a pocos les importan

Por su parte el amor, la otra parte de esta contradicción, es algo en boca de todos. Todos dicen haberlo probado, lo suelen recordar con cariño, sin olvidar su punto de amargura, y suele considerarse una de esas cosas por las que merece la pena la existencia.

No solo no tiene la consideración negativa de una droga, sino que es en muchos casos un objetivo, un ocaso para algunas atormentadas almas. El padecer de amor, o sufrir de amores-dependiendo del paladar- no se considera enfermedad y suele restituir eficazmente otras taras existenciales

El objetivo de este ensayo es grande. Quizás no tanto como se merece el tema. Pero si mas de lo que cualquiera esta dispuesto a leer.
Considerar al amor, una droga. Es como considerar a la democracia, una dictadura. O a las mujeres, unas santas.
Son cuestiones que se escapan de la lógica, porque como expresaban los asociacionistas: dos términos que van juntos se entienden como uno. El amor y la droga nunca fueron juntos. Al menos nunca nos dijeron tal cosa

Las drogas cambian procesos biológicos o químicos de un organismo. Alteran la percepción, vulneran las constantes vitales e introducen un elemento novedoso en un ecosistema en constante reequilibrio: el cuerpo humano.

Las drogas suelen producir efectos, de diversa índole. Algunas te mantienen alerta toda la noche, como la cocaína; otras de duermen, te provocan la risa y un estado de tranquilidad como el cannabis; y otras crean irrealidad, te hacen ver las estrellas y aumentan tu ansiedad hasta limites insospechados, como el LSD.

Nadie, con dos dedos de frente, vería relación a estos efectos, con los producidos por aquello que llaman amor, ¿pero es realmente así?

Lo primero es definir que es el amor. Lo entendemos-por no embaucarnos en la eterna discusión filosófica desde tiempos platónicos-como un vínculo afectivo-sexual de duración indeterminada, pero de consecuencias poderosas para mente y cuerpo. No hay dos amores iguales, es un aforismo que usted avezado lector podrá comprobar empíricamente. Pero, ¿tienen alguna relación sus efectos con los de las drogas?

Hay amores de noche, de barra de bar, o incluso de mirada furtiva. Amores rápidos, fugaces...
Son amores que provocan una reacción rápida, de subida y bajada, que se olvidan rápidamente, y solo estimulan después el pene. Esos amores recuerdan a la cocaína. El estado de euforia que provocan contrarresta con la desesperación del día siguiente. Ese cambio de vida que permanentemente nos prometemos después de consumar la ingestión.

Es un amor de quita y pon, pero del que es difícil escapar. Aun con relaciones sexuales satisfactorias en pareja, lo sigues buscando cada noche, porque nada te proporciona el placer de volver a enamorarte, para volver a abjurar por la mañana.
En la cocaína, el efecto es similar. Hasta el traje a la desesperación de la mañana se corta con el mismo patrón. Más siempre se vuelve a buscarla. Es una droga poderosa, como el amor.


Hay otros amores. Son de invernadero. No producen un placer instantáneo, visceral y animal. Es mas reposado, más duradero. Menos irracional.

Habremos encontrado una mujer atractiva, que nos llama para si. Pero nuestros deseos hacia ella iban más allá de la cama. No eran tampoco dignos de un solo día. Sino era en la sucesión temporal donde encontraban su aposento y desarrollaban sus virtudes.

Los fumadores habituales de cannabis habrán experimentado esa sensación. No es una dependencia violenta, que obligue. Pero sin la cual es difícil vivir, es difícil enfrentarse a determinadas situaciones.
El cannabis no provoca una dependencia sicológica como la cocaína o la mujer de una noche. Ese sentimiento de volver a hacerlo, aunque sea con otra, de recuperar esa montaña rusa que es acercarse a una mujer, sentirse aceptado y renovar compromisos con la droga que se alimenta de tu interior.
El cannabis en cambio, ofrece satisfacciones más lejanas. Un sentimentalismo que transforma la férrea dependencia en sumisión deseada. Una sumisión menos bellaca pero más conformada. Saliéndose quizás de los límites de la inmoralidad mas siendo imposible renunciar a ella. Sobre todo cuando se vuelve a poner por delante

El amor pasional. El flechazo. La idealización del sujeto amado es una práctica común. Pero siempre hay ocasiones que se lleva al límite de la locura. Apenas conocemos a la persona, pero una extraña conexión nos lleva a soñar con ella, a imaginar situaciones que sabemos imposibles de realizar. Quizás no nos unan a la otra persona mas que detalles circunstanciales, lugares comunes que nos hacen renovar los votos. Quizás cada mucho, pero vuelven con la misma fuerza. Unos efectos más naturales, sin contacto físico. Pero bordeando la locura, la desgracia, el dolor mas intimo. Como el LSD, la alteración del estado de ánimo, la posibilidad de realizar cualquier cosa que en otro momento ni nos plantearíamos

El amor y las drogas es una dicotomía falsa e inexacta. Falsa porque no es "Y" a secas, sino " y otras". Dejando claro, que dentro del tipo drogas se encuentra quizás la más peligrosa, por cuanto no solo es aceptada socialmente sino además azuzados nosotros a consumirla: el amor.
Es inexacto además, porque no es "el amor". Que ni tiene cuerpo, ni se expresa fuera del cuerpo de nadie. No flota en el aire, sino se conjuga y regenera una y otra vez en el cuerpo, levantado por la mente, y creado por una proyección que a veces real,otra imaginaria provoca efectos en nuestra forma de vivir. A veces imperecederos.

Los amores son muchos, porque en muchos cuerpos se generan. Y a partir de muchos cuerpos tambien son amores, porque son distintos. Cumplen funciones distintas. Se manifiestan de distinta forma. Mas todos se conjugan en el mismo verbo: el del dolor

Abuelo

9 de octubre de 2007

No, no voy a hablar de mi abuelo, tampoco del de Heidi, y, ni muchos menos, de alguna extraña perversión sexual. Hablaré de mí, como no, soy un ególatra no puedo remediarlo.

Pasó hace unos días, una chica me llamó así. Era una broma, nada ofensivo. Surgió a raíz de comentar nuestros planes nocturnos. Contaban alegremente como iba a ser la fiesta, gente… y, en definitiva, lo que iban a disfrutar. Yo, en cambio, cansado, solo esperaba de la noche un tranquilo sueño y una apaciguada lectura de Houellebecq.

Lo conté, no suelo cortarme, no tengo complejos, es mi principio de libre pensamiento. Ella lo soltó, inocentemente entre risas; fue gracioso, he de reconocerlo. Yo no reí, me paralicé, la chica lo notó, se excusó. La conversación siguió sus cauces, tan alegre y superficial como de costumbre.

Llegué a casa, reflexioné, ¿seré un viejo de veinte años? Siempre he contemplado como mis cogeneracionales solían disfrutar más, nunca me importó excesivamente, soy feliz con poco. Pero esto trascendía de lo demás, no es felicidad, es ya rendimiento óptimo de la vida, eficiencia.

Mis reflexiones me llevan a pensar en los personajes del mencionado Houellebecq, ¿me estaría convirtiendo en uno de ellos? Ellos se caracterizan por ser personas amargadas, ya sea por su trabajo, vida sexual, relaciones sociales, lo que es lo mismo, la vida moderna.

Suelo divagar sobre mi futuro, siempre con buen humor, la tristeza para la ficción. Me veo con treinta años, algo de barriga, prominentes entradas, buen sueldo (que no buen trabajo), entorno social escaso, y vida sexual nula. Sonrío, no lo vamos a negar. La pregunta surge ahí: ¿estoy mal-usando estos años?

Estas reflexiones a poco llevan, el tiempo dirá. A día de hoy, no me arrepiento de mis decisiones, ni de la gente que me rodea. Me gusta mi forma de ser, hay gente que no la comprende, ellos no me gustan.

De momento, seguiré mi camino, ¿adonde me lleva? No lo sé, pero no por ello voy a dejar de ser yo.

PD: No os aconsejo visitar los enlaces. ¿Ya lo habéis hecho? Discúlpenme.

No aceptamos críticas

6 de octubre de 2007

Esto no es un jodido supermercado donde si algo no te gusta lo puedes cambiar por una mamada de una cajera. Aquí no escribimos para que tu puedas lamernos el escroto diciéndonos que somos los mejores, y ni mucho menos para que tu puedas ir diciendo que poco me gusta lo que dices.
Lo puedes decir, si, pero nos dará igual, también.

Esta entrada la he creado a raíz de el comentario de La boheme artistique, en relación a mi anterior entrada, que me ha echo tanto daño que casi me meo de la risa porque si ya es bonito ver la cara que se le queda a la gente cuando come algo que le gusta, mejor es ver la cara que se le queda a esa misma gente, cuando comen mierda, que no les gusta, pero que siguen comiendo. Es posible que yo sea una fuente de drogaina y no me haya dado cuenta, así que a partir de ahora cobrare un euro a cada uno que lea una de mis entradas, Ramoncin Style.

Yo contra el mundo

4 de octubre de 2007

A ver hijos de puta, yo valgo mas que todos vosotros. Vosotros no sois mas que un jodido escalón mas en una escalera que estoy subiendo, de modo que a los que os pisé os olvidé y como mucho os uso para escupiros, y a los que estáis aun por encima mía OS VOY A PISAR.


Cada vez que todos vosotros, oh queridos lectores, decís una frase, le dais un sentido, como mucho dos, y las personas muy inteligentes le dan tres. Yo a cada frase que suelto le doy mil sentidos, mas de los que podíais llegar a imaginar, cuando yo hablo el mundo se resiente, porque no sabe que estoy diciendo y lo que ocurre es que lo digo todo, así que siempre llevo la razón. Cuando alguien ose compararse a mi, se romperá el cuello de lo alto que tendrá que mirar. Cabrones.

Por cierto, este post viene a cuento de que me acabo de follar a una jaca en la discoteca y me siento algo asi como Dios, si alguna pava quiere mas detalles de la experiencia, se los doy en persona, me pido abajo.

Mi lefa es ácido del bueno

26 de septiembre de 2007

Estaba pajeándome hace dos minutos (estoy escribiendo esto con una mano), y cuando me corrí, pegue dos lefazos en el ratón, hasta aquí algo indistinto de la tónica diaria a la que estamos todos acostumbrados, pero OH, cual fue mi sorpresa: MI SEMEN ES ÁCIDO.
Nunca me había dado cuenta, de que mi semen es capaz de abrasar todo tipo de dispositivo informático, porque ahora el ratón no me funciona, y no solo escribo esto con una mano, si no que me manejo por la Internet sin ratón.

Creo que ya he decidido como asesinar a un ingeniero informático (los cuales como todos sabemos, están hechos de cables por dentro, son algo así como robots): Eyaculando en su cara y dándole patadas en la cabeza. Mierda, me acabo de volver a correr. Me quede sin impresora.