La Vida (I)

12 de septiembre de 2008

Últimamente se habla de la vida, el derecho a la vida, el poder decidir sobre ella... Todo el mundo habla, feministas quemando crucifijos, católicas con braguitas estampadas con la cara de Benedicto, progres con sonrisa ZP y demás gente de bien. Y claro, todos somos seres vivos, con ello se colige: nacemos, nos nutrimos, procreamos y morimos.

Lo primero que me planteo es el aborto, según los católicos el bicho (para los puristas zigoto) ya es un ser humano (con su alma) cuando el espermatozoide hace diana, por lo tanto el aborto, píldoras y demás es un atentado a la vida. Mucha peña, desde Aristóteles hasta el mismo ministro de sanidad actual, se ha planteado cuándo nace el alma, cuándo surge; a mí me parece bastante cómico, para mí se plantean: cuándo nace algo que todavía no se conoce su naturaleza, incluso si existe. Lo más cercano al alma que puede existir es la conciencia y el conjunto de conocimientos adquiridos a lo largo de la vida, por lo menos es lo único verificable.

Admitiendo el término de conciencia, yo creo que uno no tiene conciencia propia para con la vida hasta ya pasados un cierto tiempo después de nacer, ya que en la época de bebé uno se rige por sus propios instintos: hambre, lloro; caca, lloro... Cuando uno crece cambia: ganas de sexo, paja o clasificados del periódico local; penas, alcohol... es decir, se van abandonando los instintos o comportamientos irracionales y se van adoptando conductas racionales para afrontar los problemas, aunque no siempre claro está.

Entonces el denominado bicho no tiene conciencia de su propia existencia, de hecho no deja de ser un bicho que se alimenta de un cuerpo exterior, por lo tanto podríamos decir que si alguien ha de decidir sobre la existencia de ese ser es su portador, ya que a él le debe su única facultad, existir. Aunque seguramente un cura me diría que solo Dios tiene ese derecho; éste es el problema que me plantearé a continuación.

"La conciencia es el reflejo de Dios en el hombre", "¿qué hubiera pasado si hubieran abortado a Jesús?"... Muchas frases cristianas nos persiguen día tras día, nos atormentan. En este punto aceptamos que Dios es el dueño de nuestra alma, existencia... es decir, somos marionetas manejadas por hilos. Dios querrá que completemos nuestro ciclo de la vida, pero ahí surge el problema: ¿qué es la vida? En este punto los abortistas ganan terreno por simple lógica, si el ciclo de la vida es el anteriormente dictado, abortar es solo quitarse un quiste con unas no muy desarrolladas funciones biológicas, ya que no tiene vida por no haber nacido aún pese a tener potencia de vida.

Ahora planteo un problema de tono aristotélico: acto/potencia. Nosotros somos seres vivos en acto, mientras el bicho es ser vivo en potencia. A qué quiero llegar con esto, pues que creo que si han de fijar una edad de gestación límite para abortar que sea ético como se suele decir, se ha de fijar según el tiempo de gestación por el cual el bicho podría sobrevivir fuera del útero materno. Yo creo que éste debería ser el punto donde todos se deberían de darse por satisfechos.

Si el estado permite los abortos, estaría legitimando la muerte de un futuro miembro de su sociedad, cuando éste ha de preservar la vida y los intereses de todos sus ciudadanos, en teoría ¿no?. Al aceptar el aborto se pone de lado del portador (también denomiado madre), ¿pero no se vulneran los del futuro ser? La respuesta fácil sería: "como no tiene conciencia alguna, pues que le den".

Supongo que la mayoría de casos donde se da el aborto artificial se produce en embarazos no deseados, en accidentes, y el aborto es la última esperanza para la propia madre de enmendar su error. Otros pensarán que debería apechugar con el error y seguir adelante, el problema es que posiblemente este error se reproduzca en otros tras el parto, y tengan que pagar otros, no solo ella. Otra opción sería dar a la criatura en adopción, pero pese a ser un accidente hay unos vínculos emocionales que no se pueden obviar y marcarán la vida tanto de la madre como, tal vez, del niño en su madurez.

Tal vez sea el aborto la solución menos problemática a una serie de errores cometidos con anterioridad. Creo que la mejor forma de combatirlo es dejarse el rollo del sexo vaginal, ése es el gran problema. Ya en serio, puesto que han creado la famosa EpC podrían usarla para prevenir este tipo de casos, dando un poco de educación sexual; aunque, claro está, para que eso ocurra en este país algo gordo ha debido de pasar antes ¿Ustedes qué opinan?

8 comentarios:

anónimo dijo...

Pues a eyacular sea dicho...

Estas cosas también me las plateaba yo tipo similarmente a vuestras edades.

Mis conclusiones enarboladas de manidas preguntas capciosas sólo diero lugar a una respuesta: MATAR AL HIJO Y A LA MADRE.

Ante todo me relegué a la sabiduría popular por siempre, aquella que dice, 'matar dos pájaros de un tiro'. Es la resolución más precisa y clave.

anónimo dijo...

Porque pensad en eso del aborto... Abortar, ser organico al que se le claudica su vida. Qué vida? La vida que le otorga su madre. Qué madre? La superiora no, la madre que quiere desprenderse de un pedazo de sí. Yo abogaría porque a las mujeres que quisiesen abortar se llevasen con sus nímios fetos también sus descocadas matrices. Todo para fuera, por incuriosa y débil.

anónimo dijo...

Y no es un castigo, del mismo modo que el violador que viola una vez también viola dos y merece castración, la mujer que aborta una vez puede ponerse a escupir fetitos como si fuesen moquetes... No es castigo, es una sencilla y eficaz solución soluble.

MCN dijo...

Ya... bueno... incluso también se podría limitar el derecho de procrear a una élite, por eso de mejorar la especie haciendo limpieza de lo defectuoso.

anónimo dijo...

No es mala idea pero se daría una dificultad. Que que quizá no habría prostíbulos ni prostitutas. Y así poco se puede limpiar.

MCN dijo...

Que va, la prostitución la asumiría el estado, y cada persona acreditando su hastío, estrés y demás podría solicitar una prostituta.
Las prostitutas serían funcionarias, además quedarían retribuidas por la propina que le deje el cliente.
El estado sería el encargado de conseguirlas, dependiendo de la demanda de orígenes que pidan los clientes.

anónimo dijo...

JAAJAJAJA

ese tío.

anónimo dijo...

ayss, y captaste muy bien mi defecto natural de asimilar relaciones sexuales con procreación. sí señor, chico listo.